Traductor japonés Español
El idioma oficial de Japón es hablado por casi 130 millones de personas. Naturalmente, la gran población de este país es la causante de la numerosidad de hablantes de japonés. A esta altura, de más está decir que Japón es una potencia mundial (tercera economía más fuerte del mundo) y que estudiar japonés es una buena llave para abrir muchas puertas de cara al futuro.

El origen de esta lengua es desconocido. Aparentemente, el japonés es una lengua aislada, y así se la considera. Esto se debe a que aún no se han encontrado parentescos significativos con idiomas previos. Diversas propuestas sugirieron similitudes con el coreano, el chino y con lenguas altaicas, como el turco. Sin embargo, estas ideas fueron desestimadas.
En cuanto a la fonología, el japonés cuenta con cinco vocales. Escritas en nuestros caracteres tradicionales, las vocales japonesas se ordenarían de la siguiente manera: a, u, i, e, o. Se pronuncian de la misma manera que las letras occidentales, exceptuando la u, que requiere extender más los labios. Esta lengua admite dos diferentes maneras de emplear las vocales, normal o larga. En su forma larga, las vocales tienen el doble de duración y las considera como dos silabas separadas.
Las sílabas japonesas se pueden dar de tres diferentes maneras, no muy diferentes a las utilizadas en las lenguas occidentales: con una vocal (a, i); con una consonante y luego una vocal (ki, mo, ju); o bien con una consonante, una semivocal (y) más una vocal tradicional.

Por otro lado, existe más de una variante para escribir en japonés. En primer lugar, se aprende el silabario Hiragana, de 46 caracteres. Este sistema es el más básico y el primero en ser enseñado a aquellos nuevos en la práctica del idioma. El Katakana es similar al Hiragana, pero su uso está limitado a escribir palabras extrajeras, onomatopeyas o para resaltar palabras (similar a las comillas). El uso de estos dos sistemas se asemeja, salvando las distancias, al uso de minúsculas y mayúsculas del español.
Para más información: Traductor Japonés
Beppu, ciudad balneario
En la provincia de Oita, en la isla de Kyushu, las más meridional de las grandes islas del archipiélago que conforman Japón, se encuentra la ciudad de Beppu, uno de los balnearios más afamados del país.

Foto: Flickr.com
Incluso, pese a la existencia de diversas ciudades balnearios en Japón, Beppu para muchos usuarios está considerado el mejor de todos ellos, y ya desde hace siglos, porque en tiempos del periodo Nara, en torno al siglo VIII, ya se mencionaban las extraordinarias propiedades curativas de sus aguas.
Esto ha hecho que muchos de los balnearios, “onsen” en japonés, tenga un importantísimo uso turístico, en concreto los situados en Beppu Hatto donde se encuentran “las ocho aguas calientes de Beppu”, consideradas el paraíso de los onsen.
Estos ocho son:
- El Beppu Onsen, donde se acumulan más de 1.300 años de historia.
- El Hamawaki Onsen, aún más antiguo que el anterior. Con aguas que proceden de la playa. Además es una zona con abundantes santuarios.
- El Kannawa Onsen. El más turístico. Sus aguas salen prácticamente a 100 grados de temperatura, por eso se dice que nacen de los mismos infiernos.
- El Shibaseki Onsen. Famoso por sus cascadas termales.
- El Myoban Onsen. Conocido por las “flores de agua caliente”, unas incrustaciones minerales que producen sus aguas termales.
-El Horita Onsen. Mucho más tranquilo que los anteriores. Rodeados de vegetación nos podremos dar baños termales al aire libre.
- El Kankaiji Onsen. Debe su nombre al templo Kankai-ji y su entorno es privilegiado.
- El Kamekawa Onsen. Situado al norte de Beppu.
En definitiva, para los aficionados al turismo de balnearios y a los beneficios de las aguas termales, la ciudad de Beppu y sus alrededores son todo un paraíso para los sentidos y la salud.
Atracciones de Inuyama
Cuando se viaja a Nagoya durante unos días, es bastante recomendable reservar alguna jornada para escaparnos de la enorme ciudad y salir a conocer otras localidades de menor tamaño, que nos harán conocer un Japón bien diferente al que representa la modernidad.

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Una buena opción de escapada es la ciudad medieval de Inuyama, que dista tan apenas media hora en tren desde Nagoya. Aquí, en Inuyama podremos conocer varios lugares de enorme atractivo histórico y muestras de las más arraigadas tradiciones nacionales.
El monumento más destacado de Inuyama es su castillo, el Kokuho Inuyama-jo, una enorme obra del siglo XVI, que como una de sus muchas particularidades se puede decir, que pese a su gran tamaño, se trata del único castillo nipón que fue habitado por una sola persona, su señor feudal.
Otro de los puntos de atracción de la ciudad es el jardín Yarakuen-Joan. Además de la belleza típica de los jardines japoneses, en este podemos ver una torre y una casa de té que fue traída desde Kyoto. En esa misma casa de té, si no vamos muy apurados con nuestros yenes, podemos tomar el machá, o sea, participar en la ceremonia del té, toda una experiencia digna de conocerse para poder valorarla.
Y por último, si deseamos degustar otras costumbres del lugar, nos podemos acercar al templo Jakko-in, el templo de los arces rojos, por el bosque de esta bella especie arbórea que envuelve al santuario. Allí, a la belleza y antigüedad del lugar, le podemos sumar la experiencia de probar añejas recetas vegetarianas de las que se alimentan los budistas del templo.
La tradición alfarera de Seto
Muy cerca de la gran urbe de Nagoya se encuentra la localidad de Seto, el gran centro cerámico de Japón. De hecho, en japonés para referirse a la porcelana dicen “seto-momo“, es decir, objetos de momo.

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Si visitamos esta ciudad nos daremos cuenta que todo tiene que ver con la alfarería, la cerámica y la porcelana. Por ejemplo, se celebra todos los años la fiesta alfarera en el templo de Kamagami-jinja. También podremos visitar el Centro de Artesanía del Nuevo Milenio donde de forma permanente se exhiben piezas de porcelana y cerámica.
Otro de los atractivos de la ciudad es el camino de la paredes alfareras, que se trata de una estrechísima calle en a que los muros están hechos a partir de trozos y piezas enteras de alfarería, incluyendo los moldes que usan los artesanos.
Y para comprobar las peculiaridades de este trabajo de artesanía, en la misma calle, cuyo nombre es Kamagami no komichi, se pueden visitar un antiguo taller, reconvertido en museo.
Pero no es éste el único espacio expositivo dedicado a la temática. A las afueras de la ciudad, existe el Museo de Cerámica y Porcelana de la provincia de Aichi, donde podremos conocer el desarrollo de este arte en la zona, cuyo orígenes se remontan a los tiempos del Neolítico y perduran hasta la actualidad. En definitiva, una muestra más de como el pueblo japonés cuida y mantiene sus tradiciones, casi se podría decir que las venera y reverencia, y las hace convivir con lo más moderno. Una de las pruebas es Seto, donde veremos que además de mantener sus formas cerámicas históricas, aquí también está un modernísimo puente de dos niveles, el mayor del mundo.
La magia de las tres montañas de Dewa Sazan
Dewa Sanzan significa “las tres montañas de Dewa” y se trata de un lugar natural que tiene un especial carácter sagrado para los japoneses, en concreto para las creencias sintoístas más antiguas, y de hecho varios santuarios de esta creencia atestiguan el valor sacro del sitio.

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Se enclava dentro del Parque Nacional Bandai Asahi, y la belleza del paisaje incrementa el atractivo del lugar, que se conforma de frondosos bosques que ocultan los santuarios a los que cientos de peregrinos se acercan de forma constante.
Las tres montañas a las que hace referencia el topónimo son el monte Haguro, el Gassan y el Yudono.
El más pequeño de las montañas es el Haguro, y es el único que puede escalarse en cualquier mes del año. Mientras que los otros dos, que no llegan a alcanzar la altitud de 2000 metros se cierran a los alpinistas y fieles entre los meses de septiembre a junio en el caso del Gassan, y de noviembre a abril en el caso del monte Yudono, debido a que durante esas temporadas están prácticamente cubiertos de nieve.
De los diferentes santuarios de la zona, destaca el Gosaiden, cuyo nombre completo es Dewa Sanzan Jinja Gosaiden. Su origen se remonta al siglo IX, concretamente al año 807, pero lo cierto es que lo que hoy se ve es una reconstrucción de principios del siglo XIX.
Y otro de los santuarios mágicos del lugar es el Gassan Jinja, situado en la misma cumbre del monte Gassan a 1894 de altura. En él además de apreciar como la arquitectura tradicional está reforzada por muros de piedra para aguantar el impetu climatológico del lugar, se pueden disfrutar de unas extraordinarias panorámicas del entorno, alcanzando la vista hasta las aguas del Mar de Japón.
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