La casa tradicional japonesa (III)
Para acabar con este recorrido por las entrañas de una vivienda tradicional japonesa, vamos a describir la distinta apariencia que tienen con nuestras viviendas.

Una de las cosas que más sorprenden es la extraordinaria convivencia que hay entre las formas y elementos más tradicionales con los más modernos aparatos electrónicos, de los que los japoneses son los mayores fabricantes y consumidores del mundo.
Por ejemplo, abres una puerta corredera de papel y de pronto descubres enfrente de tí una impresionante pantalla de lcd o un equipo de música de última generación, y posiblemente se encuentre apoyado en el suelo, sin mueble alguno.
Otro contraste curioso es que pese a esa tecnología, por ejemplo es habitual que en las casas más tradicionales no haya calefacción sino estufas.
Y para contraste aún mayor, están los baños. En una misma vivienda habrá varios baños, alguno tan sólo útiles para los propietarios. De ese conjunto de baños os podréis encontrar algunos de lo más rudimentarios que imagineis, pero también otros que sean todo lo contrario, como por ejemplo tazas de váter calefactadas, con botones para regular su temperatura o el caudal de agua.
Impresionante. Y al lado, si la economía lo permite, un jacuzzi.
En cuanto al resto de las habitaciones, veréis pocos muebles y los armarios serán escasos, aunque los hay. Son casi todos empotrados y parecen una más de las numerosas puertas correderas que separan las diferentes estancias de la vivienda.
En este post y en los dos anteriores, hemos hecho un recorrido muy rápido por una casa tradicional japonesa, pero las curiosidades que verás si visitas una y las sorpresas que te traerás serán mucho más numerosas que lo aquí descrito.
La casa tradicional japonesa (II)
Evidentemente las características de la casa que visitéis dependerá del nivel económico de sus propietarios. Vamos a suponer, que la casa visitada pertenezca a una familia pudiente, con un nivel económico desahogado y al mismo tiempo sea amante de las formas tradicionales de su país.

Foto: Flickr.com
Si es así, no os extrañe que tenga su propio jardín en torno a la casa, un jardín que como es típico en Japón contará con sus bonsais, su zona zen y pequeñas esculturas que aludan a sus creencias sintoistas.
De hecho, incluso dentro de la vivienda contará con un pequeño templo familiar, o más bien, una especie de altar en el que hará sus ofrendas y plegarias al universo de espíritus o kamis de la religión shinto.
También relacionado con el shinto es la apariencia de la vivienda, donde podréis apreciar que hay cierta tendencia al vacío, con escasez de decoración, la cual generalmente se basa en algunas fotos de recuerdos familiares.
Lo que nunca faltará a la vista será un juego de tetera y sus pertinentes tazas. De hecho, la primera cosa que os ofrezcan al entrar a una casa será un taza de té. Su té verde lo toman en cualquier momento y a todas horas, incluso no es nada extraño que coman bebiendo té.
Hay estudios que se han dedicado a analizar su té verde y el gran consumo que hay en Japón, para relacionarlo con la demostrada longevidad de los japoneses, y han llegado a la conclusión de que una cosa y otra están íntimamente relacionadas, es decir, el té verde es una de las bebidas más saludables que existen. Así que ya lo sabéis, tomad té cuando os lo ofrezcan. Por dos razones, si no lo hicieras serías un maleducado y además te perderías un sorbo de salud.
La casa tradicional japonesa (I)
Si tenéis la suerte de viajar a Japón y poder encontrar a alguna de las típicas casas unifamiliares que abundan en los pueblos ajenos a la vorágine de la grandes urbes japonesas, descubriréis el universo doméstico japonés, lleno de tradiciones dignas de alabarse, y sobre todo de respetarse.

Foto: Flickr.com
En el caso de que tengais esas oportunidad, una primera cuestión es importante: llevad calzado fácil de quitar porque al entrar a la vivienda os habréis de descalzar y el dueño de la casa os dejará unas zapatillas para que las llevéis por mientras estéis en su vivienda.
Tendréis que prestar mucha atención al calzado, porque incluso dentro de la propia vivienda, cuando vayais al baño también os encontraréis otras zapatillas o tendréis que descalzaros.
Por cierto, la norma de llevar calzado que no os cueste mucho quitaroslo es muy importante, ya que según las zonas de Japón que visitéis, no sólo os descalzaréis en las viviendas sino que también os pasará lo mismo en ciertos templos, exposiciones e incluso en algunas tiendas.
Con ellas en los pies podréis descubrir esas casas de dos o tres alturas, donde abundan los tatamis compuestos por hebras de bambú. Eso sí, seguro que hay una parte de la casa que no os enseñan. Será la zona más íntima de los moradores. Los japoneses son extremadamente celosos de esa intimidad y sería de muy mala educación que os colarais, por ejemplo, en su dormitorio.
En cambio, donde harán que os sintais como en vuestra casa será en su salón. Aunque es otro concepto. No busquéis el sofá, ya lo que os encontraréis será cojines dispersos por el suelo y generalmente en torno a la mesa en la que comen, habitualmente con un hornillo en su planta baja para calentarse los pies.
Al Karaoke en Japón
Desde hace unos años, uno de los pasatiempos preferidos para el ocio de los japoneses es acudir una pandilla de amigos al karaoke. El entretenimiento hace furor en el país y ha cruzado fronteras, llegando primero a toda Asia, donde en países como China es igual o tan popular como en Japón. Pero también es habitual en países de Europa y de América.

Foto: Flickr.com
No obstante, hay importantes diferencias con nuestros karaokes españoles. Mientras que aquí todo el bar o discoteca escucha tus gorgoritos y gallos cuando te plantas delante del micrófono para cantar tu canción favorita, en Japón se hace de un modo más íntimo.
Se trata de salas más reducidas para el grupo de amiguetes e insonorizadas para no molestar a tus vecinos. Allí te encuentras una pantalla más o menos grandes, el listado de canciones y los micrófonos. Los camareros te sirven las bebidas y comidas en esta sala, que por cierto has de reservar con cierta antelación, porque es posible que si vas sin avisar no tengas sitio.
Este tipo de establecimientos existen en las grandes ciudades como Tokyo u Osaka, pero también en otros lugares con mucha menos población. Yo visité uno en una pequeña ciudad de interior de la isla Honshu acompañado por varios japoneses.
Fue realmente divertido, viéndoles el esmero que ponían en cantar los éxitos del momento u otros clásicos del pop que eligieron para que los conociera yo.
En cuanto a lo que yo canté, tenía poco para elegir en español: algo de Julio Iglesias, el Aserejé y la que finalmente me atreví a cantar (más bien, a destrozar): la Macarena.
La cortesía japonesa
Hay ocasiones en las que viajando se te pueden desmoronar ciertos mitos e ideas preconcebidas. No ocurre esto en el caso de Japón, y un viaje a las islas niponas sirve para comprobar que muchos de los tópicos que asignamos a los japoneses son acertados, especialmente cuando se dice que son ceremoniosos y extremedamente corteses.

Foto: Flickr.com
Para afirmarlo pueden servir varios ejemplos. Por ejemplo, llamas a un taxi en alguna de las grandes ciudades como Tokyo o Nagoya, y el taxista parará todo lo cerca de la acera que le sea posible, y al mismo tiempo le dará a un interruptor desde su volante para que se te abra la puerta y puedas montar. Y el colmo de la pulcritud, verás que conduce con unos guantes inmaculados, y hasta con gorra de plato.
Otro ejemplo: te desplazas en tren desde Kyoto a Osaka. Cuando llegue el revisor a tu vagón, lo recorrerá, saludará al pasaje y luego comenzará a solicitar con toda su educación los billetes.
Más ejemplos: te encuentras durante unos días en una pequeña ciudad como Izumo. Cuando vayas a comprar el pan, verás como la panadera se desvive por entenderte, y siempre con una inmensa sonrisa en la boca.
Y un último ejemplo, para comparar con nuestro país. Viajando por carretera de pronto te encuentras con varios tramos en obras. En uno de ellos, mientras estás parado se acerca una señorita, evidentemente sonriendo, y te ofrece para recompensarte por las molestias una bebidas, que pueden ser un refresco pero también un té caliente o un caldo si hace frío.
Son sólo unos ejemplos, pero sirven para reafirmar un tópico que otros países lo querríamos.
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En 2007 hicimos un viaje por libre a Japón. Siguiendo la tradición iniciada con nuestro Viaje a China en Locura China, creamos Locura Japón para contar nuestras aventuras









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