Asistir a uno de los espectáculos más tradicionales de Japón será una experiencia de los más recomendable al visitar el país. Las representaciones teatrales japonesas como el Noh, preservan un estilo casi sin cambios desde hace 700 años.
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El teatro nō propone una obra musical con movimientos musicales interpretado por hombres con máscaras, empleando un idioma arcaico, y con temática que abarca desde la representación de seres mitológicos, hasta tragedias relacionadas con la angustia existencial. El nō es una forma de drama japonesa con apogeo hace unos cuatro siglos, y con origen en las danzas rituales de los templos y las danzas populares.
Las representaciones muchas veces se basan en leyendas populares japonesas y chinas, siendo una formidable expresión cultural del país. El teatro nō mantiene su vigencia en círculos aristocráticos del país, como una de las tres formas de drama japonés reconocida como patrimonio mundial intangible de la Unesco.
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El nō se representa según sus modalidades tradicionales, en un cuadrilátero con publico hacia dos de sus lados, mientras que el resto de los espacios son ocupados por el coro de cantantes y los músicos. El minimalismo del nō es tal, que la escenografía se reduce a unos cuatro postes con un techo para representar a los antiguos palacios.
Un programa completo de nō puede durar entre cuatro y cinco horas con cinco piezas, un obra de gran lentitud que se sucede entre dramas breves, basando sus atributos en la búsqueda de la belleza de un modo sutil y muy formal. La técnica del teatro nō, tiene tal influencia en el mundo occidental, que la modalidad fue adaptada en distintos países, especialmente de Europa, gracias a la admiración hacia su estructura dramática y su musicalidad. Uno de los mejores lugares para apreciarlo, es el Teatro Nacional de Nō, en Tokio.