Uno cree haber escuchado todo sobre Japón, al menos si eres lector de este blog, pero existe una costumbre japonesa dominante en el ámbito escolar que sinceramente causa extrañes para quien la escucha por primera vez. Se trata del Randoseru, una mochila obligatoria en las primarias japonesas, entre los niños de 6 a 12 años, que se impuso en 1887.
Vienen en dos colores básicos y distintivos: rojo para las niñas y negro para los niños y para ser de uso comunitario no es un objeto muy económico, sino todo lo contrario, ya que esta mochila cuesta 30000 yenes, unos 180 Euros promedio, aunque suena lógico, al saber que esta pensado para que dure los 6 años de educación primaria.
El nombre de la mochila es de origen holandés y proviene de la palabra “ransel”, que significa “mochila”.
Esta mochila es de cuero cosido y mide unos 30 cm de alto por 23 cm de ancho por 18cm de profundidad y es tan practica que incluye una tela impermeable para los días de lluvia con el fin de que nada termine húmedo o mojado.
A pesar de que a simple vista simulan ser rígidas e incomodas, pesan solo 900 gramos y además cuentan con refuerzos maleables en la espalda para mayor seguridad de los más pequeños.
A pesar de que los estudiantes, cuando pasan a secundaria, cambian el randoseru por la tradicional bolsa que se cuelga al hombro o el maletín que suele verse en los animes, esta mochila causa un gran añoro para quienes la han usado y seguramente forme parte de la cultura de este maravilloso país.



