Sapporo y sus cervezas
La ciudad nipona de Sapporo es conocida por cualquier japonés por varias cosas. Una de ellas es por la animada vida nocturna de esta moderna urbe que apenas tiene un siglo de historia, ya que se fundó cuando acababa la decimonovena centuria.

Foto: Flickr.com
Otro de los motivos por las que es famosa Sapporo entre los nipones es por sus fideos ramen con sabor a mijo y que son el ingrediente principal de muchas sopas. Mientras que para los extranjeros, y más aún si son aficionados a los deportes de nieve, Sapporo va unido al olimpismo, ya que allí se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972.
Pero si por algo es nacional e internacionalmente conocido este lugar es por su cerveza, una cerveza cuya marca tiene el mismo nombre que la ciudad. Parece ser que es una cerveza que se elabora desde 1876, cuando el fundador de la empresa viajó de propio hasta Alemania para estudiar como elaboraban allí sus cervezas.
Con el paso de las décadas, el prestigio y la calidad ha ido creciendo, y no se trata de unos simples imitadores de las cervezas europeas, sino que se trata de una empresa realmente emprendedora e innovadora, casi se podría decir que rompedora.
Por ejemplo, han sido la primera cerveza que ha elaborado una serie limitada de botellas con plantas de cebada cultivadas en el espacio, en la Estación Espacial Internacional (ISS). Otra variante muy pagada es la Sapporo Silver, presentada en una llamativa lata de acero y que en ciertas pujas llega a alcanzar precios que dan vértigo, tanto que es bueno echarse un trago de cerveza para pasar el susto.
La casa tradicional japonesa (III)
Para acabar con este recorrido por las entrañas de una vivienda tradicional japonesa, vamos a describir la distinta apariencia que tienen con nuestras viviendas.

Una de las cosas que más sorprenden es la extraordinaria convivencia que hay entre las formas y elementos más tradicionales con los más modernos aparatos electrónicos, de los que los japoneses son los mayores fabricantes y consumidores del mundo.
Por ejemplo, abres una puerta corredera de papel y de pronto descubres enfrente de tí una impresionante pantalla de lcd o un equipo de música de última generación, y posiblemente se encuentre apoyado en el suelo, sin mueble alguno.
Otro contraste curioso es que pese a esa tecnología, por ejemplo es habitual que en las casas más tradicionales no haya calefacción sino estufas.
Y para contraste aún mayor, están los baños. En una misma vivienda habrá varios baños, alguno tan sólo útiles para los propietarios. De ese conjunto de baños os podréis encontrar algunos de lo más rudimentarios que imagineis, pero también otros que sean todo lo contrario, como por ejemplo tazas de váter calefactadas, con botones para regular su temperatura o el caudal de agua.
Impresionante. Y al lado, si la economía lo permite, un jacuzzi.
En cuanto al resto de las habitaciones, veréis pocos muebles y los armarios serán escasos, aunque los hay. Son casi todos empotrados y parecen una más de las numerosas puertas correderas que separan las diferentes estancias de la vivienda.
En este post y en los dos anteriores, hemos hecho un recorrido muy rápido por una casa tradicional japonesa, pero las curiosidades que verás si visitas una y las sorpresas que te traerás serán mucho más numerosas que lo aquí descrito.
La casa tradicional japonesa (II)
Evidentemente las características de la casa que visitéis dependerá del nivel económico de sus propietarios. Vamos a suponer, que la casa visitada pertenezca a una familia pudiente, con un nivel económico desahogado y al mismo tiempo sea amante de las formas tradicionales de su país.

Foto: Flickr.com
Si es así, no os extrañe que tenga su propio jardín en torno a la casa, un jardín que como es típico en Japón contará con sus bonsais, su zona zen y pequeñas esculturas que aludan a sus creencias sintoistas.
De hecho, incluso dentro de la vivienda contará con un pequeño templo familiar, o más bien, una especie de altar en el que hará sus ofrendas y plegarias al universo de espíritus o kamis de la religión shinto.
También relacionado con el shinto es la apariencia de la vivienda, donde podréis apreciar que hay cierta tendencia al vacío, con escasez de decoración, la cual generalmente se basa en algunas fotos de recuerdos familiares.
Lo que nunca faltará a la vista será un juego de tetera y sus pertinentes tazas. De hecho, la primera cosa que os ofrezcan al entrar a una casa será un taza de té. Su té verde lo toman en cualquier momento y a todas horas, incluso no es nada extraño que coman bebiendo té.
Hay estudios que se han dedicado a analizar su té verde y el gran consumo que hay en Japón, para relacionarlo con la demostrada longevidad de los japoneses, y han llegado a la conclusión de que una cosa y otra están íntimamente relacionadas, es decir, el té verde es una de las bebidas más saludables que existen. Así que ya lo sabéis, tomad té cuando os lo ofrezcan. Por dos razones, si no lo hicieras serías un maleducado y además te perderías un sorbo de salud.
La casa tradicional japonesa (I)
Si tenéis la suerte de viajar a Japón y poder encontrar a alguna de las típicas casas unifamiliares que abundan en los pueblos ajenos a la vorágine de la grandes urbes japonesas, descubriréis el universo doméstico japonés, lleno de tradiciones dignas de alabarse, y sobre todo de respetarse.

Foto: Flickr.com
En el caso de que tengais esas oportunidad, una primera cuestión es importante: llevad calzado fácil de quitar porque al entrar a la vivienda os habréis de descalzar y el dueño de la casa os dejará unas zapatillas para que las llevéis por mientras estéis en su vivienda.
Tendréis que prestar mucha atención al calzado, porque incluso dentro de la propia vivienda, cuando vayais al baño también os encontraréis otras zapatillas o tendréis que descalzaros.
Por cierto, la norma de llevar calzado que no os cueste mucho quitaroslo es muy importante, ya que según las zonas de Japón que visitéis, no sólo os descalzaréis en las viviendas sino que también os pasará lo mismo en ciertos templos, exposiciones e incluso en algunas tiendas.
Con ellas en los pies podréis descubrir esas casas de dos o tres alturas, donde abundan los tatamis compuestos por hebras de bambú. Eso sí, seguro que hay una parte de la casa que no os enseñan. Será la zona más íntima de los moradores. Los japoneses son extremadamente celosos de esa intimidad y sería de muy mala educación que os colarais, por ejemplo, en su dormitorio.
En cambio, donde harán que os sintais como en vuestra casa será en su salón. Aunque es otro concepto. No busquéis el sofá, ya lo que os encontraréis será cojines dispersos por el suelo y generalmente en torno a la mesa en la que comen, habitualmente con un hornillo en su planta baja para calentarse los pies.
Al Karaoke en Japón
Desde hace unos años, uno de los pasatiempos preferidos para el ocio de los japoneses es acudir una pandilla de amigos al karaoke. El entretenimiento hace furor en el país y ha cruzado fronteras, llegando primero a toda Asia, donde en países como China es igual o tan popular como en Japón. Pero también es habitual en países de Europa y de América.

Foto: Flickr.com
No obstante, hay importantes diferencias con nuestros karaokes españoles. Mientras que aquí todo el bar o discoteca escucha tus gorgoritos y gallos cuando te plantas delante del micrófono para cantar tu canción favorita, en Japón se hace de un modo más íntimo.
Se trata de salas más reducidas para el grupo de amiguetes e insonorizadas para no molestar a tus vecinos. Allí te encuentras una pantalla más o menos grandes, el listado de canciones y los micrófonos. Los camareros te sirven las bebidas y comidas en esta sala, que por cierto has de reservar con cierta antelación, porque es posible que si vas sin avisar no tengas sitio.
Este tipo de establecimientos existen en las grandes ciudades como Tokyo u Osaka, pero también en otros lugares con mucha menos población. Yo visité uno en una pequeña ciudad de interior de la isla Honshu acompañado por varios japoneses.
Fue realmente divertido, viéndoles el esmero que ponían en cantar los éxitos del momento u otros clásicos del pop que eligieron para que los conociera yo.
En cuanto a lo que yo canté, tenía poco para elegir en español: algo de Julio Iglesias, el Aserejé y la que finalmente me atreví a cantar (más bien, a destrozar): la Macarena.
Artículos Anteriores
Bienvenido a Locura Japon
En 2007 hicimos un viaje por libre a Japón. Siguiendo la tradición iniciada con nuestro Viaje a China en Locura China, creamos Locura Japón para contar nuestras aventuras









Últimos comentarios