Las aguas termales de origen volcánico abundan en la isla de Japón, tanto como para propiciar una cultura de las aguas termales institucionalizada en los Onsen, Los onsen, o pozos para baños de aguas termales abundan en todo Japón, por lo cual, podríamos incluir una visita a un Onsen como una actividad obligada para realizar en una visita al país.
Imagen Hyougushi
Uno de los Onsen más antiguos de Japón es el de Dogo, en la ciudad de Matsuyama, Prefectura de Ehime. Los registros acerca de la existencia del Onsen de Dogo datan de varios siglos. Se encuentra en una región famosa por la abundancia de fuentes termales, un distrito denominado literalmente como el Distrito del Agua Caliente. De hecho, la ciudad de Matsuyama en la que se encuentra, fue designada por el gobierno como “Ciudad Turística Internacional de la Cultura del Onsen”.
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Si bien los Onsen pueden estar al aire libre (lo que los hace aún más bellos y relajantes), entre pinos, y con vistas hacia paisajes de montaña, el Onsen de Dogo se encuentra en un área urbana y comercial, muy volcada al turismo en medio de restaurantes y tiendas.
Un baño en el Onsen de Godo nos relajará por completo, en un agua de bajo contenido de minerales y con una temperatura media de 46ºC. Tanto la ciudad, como todo el barrio, están perfectamente comunicados, contando con estaciones de tren cercanas, y la ciudad, con un Aeropuerto que además conecta por autobús con el Onsen de Dogo, con unos 40 minutos de trayecto.