Los pueblos históricos de Shirakawa y Gokayama
Nos encontramos ante dos antiguos pueblos que mantienen todo el pintoresquismo de los viejos pueblos de montaña japoneses. Desde el año 1995 gozan de especial protección por las autoridades niponas. Las estaciones hacen de ellos una bella estampa, reverdeciendo en primavera y llenándose de colores ocres durante el otoño.

Las viviendas tradicionales que todavía se conservan en el pueblo hacen de él un monumento histórico ya que la observación de las mismas nos permite hacernos una idea de como eran los inmuebles hace muchos siglos. En estas viviendas se cultivaban gusanos de seda y están tan bien acondicionadas que ni los crudos inviernos acaban con los mismos.
Desde el castillo se puede observar una panorámica de las 60 viviendas tradicionales que quedan el en pueblo. Dos de estas viviendas se encuentran abiertas al público para que los visitantes puedan observar cómo eran las viviendas hace muchos siglos.
Goyakama tiene una estructura similar. También se han conservado las viviendas tradicionales y los visitantes pueden hacer un guiado por algunas de ellas lo que les permitirá conocer un poco de cual era la vida diaria de los habitantes de las montañas japonesas.
Japón es una tierra de contrastes que ha sabido aunar tanto las tradiciones y el respeto a su patrimonio cultural con la más rabiosa modernidad sin perder las esencias que han hecho de esta tierra uno de los imperios mejor conservados a nivel mundial y cultural y una tierra que nunca dejará de ser un referente para el viajero.
Fuente: Japan National Tourism Organization | Imagen: Japan National Tourism Organization









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