Muy cerca de la gran urbe de Nagoya se encuentra la localidad de Seto, el gran centro cerámico de Japón. De hecho, en japonés para referirse a la porcelana dicen “seto-momo“, es decir, objetos de momo.

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Si visitamos esta ciudad nos daremos cuenta que todo tiene que ver con la alfarerÃa, la cerámica y la porcelana. Por ejemplo, se celebra todos los años la fiesta alfarera en el templo de Kamagami-jinja. También podremos visitar el Centro de ArtesanÃa del Nuevo Milenio donde de forma permanente se exhiben piezas de porcelana y cerámica.
Otro de los atractivos de la ciudad es el camino de la paredes alfareras, que se trata de una estrechÃsima calle en a que los muros están hechos a partir de trozos y piezas enteras de alfarerÃa, incluyendo los moldes que usan los artesanos.
Y para comprobar las peculiaridades de este trabajo de artesanÃa, en la misma calle, cuyo nombre es Kamagami no komichi, se pueden visitar un antiguo taller, reconvertido en museo.
Pero no es éste el único espacio expositivo dedicado a la temática. A las afueras de la ciudad, existe el Museo de Cerámica y Porcelana de la provincia de Aichi, donde podremos conocer el desarrollo de este arte en la zona, cuyo orÃgenes se remontan a los tiempos del NeolÃtico y perduran hasta la actualidad. En definitiva, una muestra más de como el pueblo japonés cuida y mantiene sus tradiciones, casi se podrÃa decir que las venera y reverencia, y las hace convivir con lo más moderno. Una de las pruebas es Seto, donde veremos que además de mantener sus formas cerámicas históricas, aquà también está un modernÃsimo puente de dos niveles, el mayor del mundo.