Para acabar con este recorrido por las entrañas de una vivienda tradicional japonesa, vamos a describir la distinta apariencia que tienen con nuestras viviendas.

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Foto: Flickr.com

Una de las cosas que más sorprenden es la extraordinaria convivencia que hay entre las formas y elementos más tradicionales con los más modernos aparatos electrónicos, de los que los japoneses son los mayores fabricantes y consumidores del mundo.

Por ejemplo, abres una puerta corredera de papel y de pronto descubres enfrente de tí una impresionante pantalla de lcd o un equipo de música de última generación, y posiblemente se encuentre apoyado en el suelo, sin mueble alguno.

Otro contraste curioso es que pese a esa tecnología, por ejemplo es habitual que en las casas más tradicionales no haya calefacción sino estufas.

Y para contraste aún mayor, están los baños. En una misma vivienda habrá varios baños, alguno tan sólo útiles para los propietarios. De ese conjunto de baños os podréis encontrar algunos de lo más rudimentarios que imagineis, pero también otros que sean todo lo contrario, como por ejemplo tazas de váter calefactadas, con botones para regular su temperatura o el caudal de agua.

Impresionante. Y al lado, si la economía lo permite, un jacuzzi.

En cuanto al resto de las habitaciones, veréis pocos muebles y los armarios serán escasos, aunque los hay. Son casi todos empotrados y parecen una más de las numerosas puertas correderas que separan las diferentes estancias de la vivienda.

En este post y en los dos anteriores, hemos hecho un recorrido muy rápido por una casa tradicional japonesa, pero las curiosidades que verás si visitas una y las sorpresas que te traerás serán mucho más numerosas que lo aquí descrito.