Si tenéis la suerte de viajar a Japón y poder encontrar a alguna de las típicas casas unifamiliares que abundan en los pueblos ajenos a la vorágine de la grandes urbes japonesas, descubriréis el universo doméstico japonés, lleno de tradiciones dignas de alabarse, y sobre todo de respetarse.

casa japonesa

Foto: Flickr.com

En el caso de que tengais esas oportunidad, una primera cuestión es importante: llevad calzado fácil de quitar porque al entrar a la vivienda os  habréis de descalzar y el dueño de la casa os dejará unas zapatillas para que las llevéis por mientras estéis en su vivienda.

Tendréis que prestar mucha atención al calzado, porque incluso dentro de la propia vivienda, cuando vayais al baño también os encontraréis otras zapatillas o tendréis que descalzaros.

Por cierto, la norma de llevar calzado que no os cueste mucho quitaroslo es muy importante, ya que según las zonas de Japón que visitéis, no sólo os descalzaréis en las viviendas sino que también os pasará lo mismo en ciertos templos, exposiciones e incluso en algunas tiendas.

Con ellas en los pies podréis descubrir esas casas de dos o tres alturas, donde abundan los tatamis compuestos por hebras de bambú. Eso sí, seguro que hay una parte de la casa que no os enseñan. Será la zona más íntima de los moradores. Los japoneses son extremadamente celosos de esa intimidad y sería de muy mala educación que os colarais, por ejemplo, en su dormitorio.

En cambio, donde harán que os sintais como en vuestra casa será en su salón. Aunque es otro concepto. No busquéis el sofá, ya lo que os encontraréis será cojines dispersos por el suelo y generalmente en torno a la mesa en la que comen, habitualmente con un hornillo en su planta baja para calentarse los pies.