Desde hace unos años, uno de los pasatiempos preferidos para el ocio de los japoneses es acudir una pandilla de amigos al karaoke. El entretenimiento hace furor en el paÃs y ha cruzado fronteras, llegando primero a toda Asia, donde en paÃses como China es igual o tan popular como en Japón. Pero también es habitual en paÃses de Europa y de América.

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No obstante, hay importantes diferencias con nuestros karaokes españoles. Mientras que aquà todo el bar o discoteca escucha tus gorgoritos y gallos cuando te plantas delante del micrófono para cantar tu canción favorita, en Japón se hace de un modo más Ãntimo.
Se trata de salas más reducidas para el grupo de amiguetes e insonorizadas para no molestar a tus vecinos. Allà te encuentras una pantalla más o menos grandes, el listado de canciones y los micrófonos. Los camareros te sirven las bebidas y comidas en esta sala, que por cierto has de reservar con cierta antelación, porque es posible que si vas sin avisar no tengas sitio.
Este tipo de establecimientos existen en las grandes ciudades como Tokyo u Osaka, pero también en otros lugares con mucha menos población. Yo visité uno en una pequeña ciudad de interior de la isla Honshu acompañado por varios japoneses.
Fue realmente divertido, viéndoles el esmero que ponÃan en cantar los éxitos del momento u otros clásicos del pop que eligieron para que los conociera yo.
En cuanto a lo que yo canté, tenÃa poco para elegir en español: algo de Julio Iglesias, el Aserejé y la que finalmente me atrevà a cantar (más bien, a destrozar): la Macarena.
